Buscar

miércoles, 20 de febrero de 2013


Dominio propio

Written by ministrosJOVENESjul 29, 2012


El mundo está colmado de tentaciones pero el Señor te ha dado la capacidad de vencerlas. Conquista tu voluntad para ser santo.

Juan Diego Luna asistió por primera vez como expositor invitado a un congreso. La ciudad de Cartagena en Colombia fue la cede del Congreso Internacional de Jóvenes Conquistadores que organizó la Iglesia Ríos de Vida de los pastores Miguel y María Paula Arrazola.

Este es solamente el inicio de cómo Dios usará a Juan Diego para impactar a las naciones. Durante el congreso compartió dos mensajes: “El dominio propio” y “Dos razones para ser santo”.

El dominio propio

Si quieres alcanzar la santidad debes tener el rasgo de carácter que implica el dominio propio. Conquistarte a ti mismo es más valioso que conquistar una ciudad. Cuando lo logres serás una persona satisfecha, más equilibrada y sana.

Muchas cosas que no te convienen querrán dominar tu vida. El pecado no es permitido por Dios pero a veces parece que no lo recordamos. Si no te dominas a ti mismo cualquier cosa te dominará. Toma el control de tu vida o algo más lo hará. Para lograrlo debes practicar, así como se entrena con el objetivo de ser bueno en cualquier deporte. Esta práctica debe ser diaria e intensa, lee la Biblia, busca tiempo a solas con el Señor y aléjate de las situaciones de tentación. Recuerda que las decisiones de hoy tienen consecuencias en el futuro y tú decides lo es mejor para ti.

La vida cambia completamente cuando sales del colegio e inicias tus estudios en la universidad. Nadie te dice qué hacer, no te presionarán para asistir a clases ni podrán quejas a tus padres. Pero sólo aquellos que tienen dominio propio decidirán hacer lo bueno para vencer. Si quieres vivir en santidad ordena tu existencia y conviértete en el jefe que te prohíbe obrar mal. Nadie puede instruir a otra persona si no se instruye a sí mismo primero. No tendrás autoridad para educar a tus hijos si no les das ejemplo de dominio y conducta honorable. Los padres deben inspirar a sus hijos desde pequeños. Conviértete en su héroe para que anhelen ser como tú.

En 2da. de Timoteo 1:7 lemos: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Seguramente tú también has intentado dejar algo que no está bien y debes insistir porque el Señor te ha dado espíritu de dominio propio y poder en el amor. El Espíritu Santo te fortalece para evitar lo que no te conviene. Cuando te enfrentas a situaciones difíciles Él te advierte para que te alejes. El Señor te anhela. La Biblia dice que cuando estamos con Cristo somos uno solo con Él. Fuimos hechos para ser uno mismo con Dios.
Desde los once años tengo el privilegio de ayudar a muchos jóvenes. En esa tarea veo que no practican el dominio propio y no buscan llevar una vida en santidad. Recuperemos el dominio propio, decide ser santo, aún cuando hayas cometido pecado. Esfuérzate por imitar a Jesús, cuida tu cuerpo porque le pertenece al Espíritu Santo.

Reconoce que debes dejar todo aquello que no te permite ser santo y que tienes que cambiar para bien. Busca a tu Padre Celestial que ha sembrado con amor y paciencia en tu camino. Dios es fiel y quiere hacer de ti una mejor persona. Para ser usado por Él dile que sí, entrégale tu vida porque este es el momento justo para hacerlo.

Sin dominio propio es imposible ser líder. No es el inicio sino el final lo que vale. Demuestra que eres capaz de obrar bien. (Pastor Cash Luna)

Por: Juan Diego Luna

 

Aconseja a tus Hijos para el Regreso a Clases

Written by ministrosFAMILIAJOVENESago 20, 2012


Ya se oyen las campanas en las escuelas. También se oyen los gritos de temor: pandillas, pistolas, peleas entre estudiantes. Agosto y septiembre ofrecen una excelente oportunidad para impactar a los estudiantes con ejemplos del poder espiritual en sus vidas.

Recientemente estuve recordando los años de mis estudios en la primaria y secundaria. Vivíamos en la ciudad de Colón, Panamá. Cada mañana, temprano, salía al balcón del apartamento a leer mi Biblia. Esos momentos de devoción silenciosa, fortalecían mi espíritu para enfrentar cualquier obstáculo que me esperaba.

Mi mamá me animaba a mantener el enfoque en los estudios. Padres cristianos tienen mucho que ver con el éxito del estudiante. Nuestros hijos son el futuro de mañana. Ellos tienen gran potencial de cambiar la nación y el mundo.

El ambiente secular influye mucho en la vida de los estudiantes. Presiones de otros estudiantes a veces desvían a nuestros hijos. Muchos no se imaginan la intensidad de estos esfuerzos. He visto jóvenes radicalmente cambiar la manera de vestir, caminar, reaccionar y ser otra persona en un periodo de semanas. ¿Como podemos ayudar a los estudiantes al empezar este nuevo año escolar?
Primero, orar por ellos para que Dios les de protección, sabiduría y inspiración en los estudios. No se olvide que “…la oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16). También pedir a Dios que bendiga los maestros y los demás colaboradores escolares.

Segundo, recuerden que los padres son los primeros maestros de estos estudiantes. No podemos dejar toda la educación a los maestros de las escuelas. Tenemos una gran responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a empezar bien.

Tercero, participar en las actividades escolares para los padres, así demostrando intenso interés en sus hijos. Pidiendo a los maestros sus direcciones electrónicos para estar en contacto con ellos. Es importante conocer personalmente a los maestros y lideres de las escuelas. Muchas veces nos olvidamos de la importancia de participar en las actividades escolares que impactan a nuestros hijos.

Cuarto, mantener vigilancia en las tareas diarias. Revisar con nuestros hijos las materias que estudiaron y estudiaran. Así estaremos al tanto del progreso que están teniendo.

Quinto, crear un ambiente positivo para nuestros hijos. Esto incluye palabras de ánimo cuando están pasando por dificultades, ayudarles en saber que son una creación especial de Dios.

Sexto, recordarles que son “pueblo de Dios y misioneros” en las escuelas y sus vidas pueden impactar a muchos.

Este será un excelente año porque Dios está en control.

Por Fermín Whittaker

Fermín Whittaker es el director ejecutivo de la Convención Bautista del Sur in California. Los materiales en español publicados por esta convención se encuentran en www.csbc.com/languageresources .
Reproducido con permiso de Baptist Press, www.bpnews.net .

 

Permítele a Dios que te forme y te restaure


Estamos ante una nueva época, un nuevo comienzo y debemos dar gracias a Dios por lo bueno que hemos vivido, lo que recibimos y lo que logramos. Esa retroalimentación nos prepara, incrementa nuestra fe para lo que viviremos que será aún mejor, porque el Señor siempre va más allá, no es escaso con Su bendición.

Además, Él nos enseña a comenzar bien. En Génesis vemos que al principio, cuando creó el cielo y la tierra, todo estaba desordenado y vacío1, entonces, Él comenzó a llenar y a poner orden. Lo mismo podemos decir de nosotros. Antes de conocerlo, nuestra vida estaba desordenada y vacía, pero Dios la llenó y puso orden. Con esto, nos enseña que el orden es importante en todo comienzo. El desorden no sirve para iniciar nada, porque no nos permite ver lo que tenemos y lo que queremos alcanzar. No podemos ser productivos en medio del caos. Dios quiere que ordenes tu vida, tus finanzas, tus sentimientos y tus prioridades. Este un sencillo pero poderoso consejo. Todos deberíamos comenzar nuestras épocas ordenando, desde nuestra habitación hasta nuestro corazón. Si quiero que Dios obre en mi, debo poner orden, porque en medio del desorden, Él no puede operar. Nuestro Padre anhela bendecirnos, pero no puede hacerlo en el desorden. Al contrario, con orden, Él puede comenzar a crear, a formar y a llenar.


En la Palabra también vemos que al principio, el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Y lo mismo sucede en el segundo gran inicio, en el Nuevo Testamento vemos que el Espíritu Santo se manifestó cuando Jesús fue bautizado. Dios debe estar contigo en todo comienzo, esa es tu garantía de éxito. Antes de cualquier cosa, al iniciar algo, busca tu cita especial con el Señor, preséntale tus expectativas, lo que deseas lograr, lo que quieres que termine y lo que quieres que comience. En todo comienzo, tu Padre debe ser tu guía, tu dirección, bendición y consuelo.

El inicio que Dios nos revela es de orden en Su presencia. Él ya tiene todo preparado, solo espera que tú estés dispuesto. Al principio, luego que todo el escenario estaba listo, vemos que crea Su obra maestra: el hombre, a quien hizo a Su imagen y semejanza2. A veces, nos preguntamos ¿por qué nos hizo como Él, por qué no diferentes? La respuesta es sencilla. Nos hizo así para que seamos capaces de obrar como Él hizo, para que produjéramos como Él produjo, para hacer cosas grandes y extraordinarias. En la medida que seas semejante a Dios, la bendición vendrá, así como al inicio de los tiempos. El primer hombre sobre la tierra no pidió ser bendecido, pero lo fue porque había sido formado a imagen y semejanza de Dios. Cuando somos semejantes a Él no podemos evitar que lo bueno venga a nuestra vida. ¡Esta es una gran revelación de Su perfecto amor!

Lo que vivimos ahora no es lo que nuestro Padre tenía planeado para nosotros, pero así fue porque Adán y Eva cometieron un lamentable error. Ellos recibieron todo ordenado y su misión era mantener ese orden dispuesto por Dios. Pero el diablo apareció para desestabilizar. Así es siempre, en todo inicio está presente la tentación. Satanás quiere hacernos pecar para crear caos, para romper el orden, provocar que no seamos semejantes a Dios y se aleje la bendición. Como él es maldito, quiere que todos los seamos.

Al contrario, nuestro Padre quiere bendecirnos, ese era el plan inicial, pero Adán se alejó del plan, así que fue necesaria una transformación. Tu bendición está en función de tu transformación para ser de nuevo como Dios quiere. En la Biblia, Génesis 1 y 2 relatan la creación, y a partir de Génesis 3 todo se trata de la restauración por el pecado cometido. A partir de ese momento, somos como arcilla en Sus manos. Dios es como el alfarero que moldea y da forma para convertirnos de nuevo en una vasija que pueda contener Su bendición. Sabemos que el barro debe ser manipulado, estrujado y estirado para que tome forma. Para nosotros seguramente será doloroso, pero es necesario, porque si no cambiamos nuestro carácter y pensamiento, no lograremos ser como Dios y no obtendremos todo lo bueno que nos tiene preparado. La bendición es una consecuencia de la semejanza a Dios. De pensar y actuar como Él. Así que el temor, la tristeza, la mediocridad y la inseguridad deben desaparecer. Si permito que Dios trabaje en mi, el cambio vendrá. Yo lo veo de esta forma: La bendición es inevitable si comprendemos que el proceso de cambio es indispensable.

Cuando Adán y Eva pecaron, no solo perdieron su relación con Dios, sino también perdieron su naturaleza y ahora debemos recuperarla. Sabemos que el diablo continúa interviniendo, él quiere que tropecemos, para alejarnos de nuestra imagen y semejanza originales, pero Dios quiere restaurarnos para que volvamos a nuestro estado natural de bendición, alejados de las obras de la carne y unidos a Su amor. El proceso continúa, no reclames ni te resistas, no culpes a otros. Eres lo que permites que tu Padre haga en ti. Somos vasijas que pueden recibir mucho, eso es lo que Dios quiere, llenarnos de buenos pensamientos y buenas obras.

El cielo tiene preparada tu bendición, créele. La clave está en pasar el proceso que nos aleja de la rebeldía, la desobediencia y el caos. Debemos ser como barro suave, listo para ser moldeado, porque el barro seco y duro no toma ninguna forma, es como roca que se romperá en pedazos. Dile a nuestro Padre que estás dispuesto a dejarte moldear, que trabaje en tu vida, porque anhelas ser vasija que reciba Su bendición en todo lo que emprendas a partir de ahora. Pídele que te haga de nuevo semejante a Él, ordenado, amoroso y justo. Este es el momento perfecto para un buen comienzo. Dale gracias porque Sus planes de bien se cumplirán en tu vida a partir de ahora, ya que te entregas como arcilla en Sus manos.

Versículos de referencia

1 Génesis 1:1-2 explica: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

2 Génesis 1:26-28 comparte: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Por: Pastor Hugo López

LA COSECHA SIEMPRE COMIENZA CON UNA SEMILLA


La humanidad se rige en la ley de la siembra y la cosecha.
Si no levantas la cosecha el día que llega la pierdes
Para recibir las bendiciones que el Señor desea darte debes labrar tu propia tierra, sembrar tu propia semilla, y saber levantar tu propia cosecha cuando el tiempo haya llegado
Debes hacer algo hoy para poder recibir las cosas que Dios tiene y quiere darte después



LA COSECHA SIEMPRE COMIENZA CON UNA SEMILLA

A lo largo de toda la vida hay etapas secuenciales de nacimiento, crecimiento, desarrollo, reproducción y muerte. El niño aprende a darse la vuelta, a sentarse, a gatear, a caminar y a correr. Cada paso es importante y todos requieren su tiempo. Ningún paso puede saltarse.
Todo nace, crece, desarrolla y reproduce de acuerdo al tiempo, Dios creo los cielos, la tierra, las aguas, los animales y los hombres en siete días y en el séptimo día reposo.
Génesis 1
La creación
1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
En el principio el Espíritu de Dios, se movía sobre las aguas…. y el ahora se está
Moviendo dentro de mi corazón, y el ahora se está moviendo…

El Espíritu de Dios es el poder que tu tienes para morir al pasado, nacer de nuevo, crecer, desarrollarte y reproducirte como una semilla, como el trigo.

Hermano que vez en una semilla?—à
Tú decides si ves el tamaño o el potencial que tienes
Todo depende de la visión que tengas para ver mas allá de lo que tus ojos pueden ver
Puedes ver en una semilla: un fruto o un árbol? Un árbol, pero también puedes ver un bosque, porque de la misma semilla va a salir todo
El éxito esta en convertir las cosas pequeñas en grandes
No debes decir no puedo, debes preguntar como se hace.
Si quieres salir adelante en la vida, deja de ver lo que no tienes y pon a producir lo que sí tienes

Tema: LA COSECHA SIEMPRE COMIENZA CON UNA SEMILLA
Ha llegado el momento de destruir la cizaña y apropiarse del trigo

Parábola del sembrador
(Mr. 4.1–9; Lc. 8.4–8)
Mateo 13
1Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó y toda la gente estaba en la playa. 3Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9El que tiene oídos para oír, oiga.

Propósito de las parábolas
(Mr. 4.10–12; Lc. 8.9–10)
10Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. 12Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.b [b b 13.12: Mt. 25.29; Mr. 4.25; Lc. 8.18; 19.26.] 13Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14De manera que se *****ple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis.
15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane.c [c c 13.14–15: Is. 6.9–10.]
16Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.d [d d 13.16–17: Lc. 10.23–24.]

Que es una Parábola: Relato paralelo a una interpretación de la Escritura usada para que los que no tienen que entender no entiendan de lo que se trata. Los que son de Dios si van a entender. Sirve también para que no se nos olviden las cosas de Dios.
Tu eres de Dios y entiendes la parábola del sembrador

Sembrar: Plantar

Semilla: Simiente: Cristo es la simiente de la fe. …Y en tu simiente, serán benditas todas las naciones. Le dijo Dios a Abraham por su fe en la Salvación-Cristo de Dios.


Jesús explica la parábola del sembrador
(Mr. 4.13–20; Lc. 8.11–15)

18Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Entonces:
Que has sembrado?
Cuanto has sembrado?
Estás recogiendo el fruto, estas recogiendo la cosecha, cuantas cosechas tienes a la fecha o no has comenzado tu siembra?
Es importante:
Qué, Como, cuando, donde, porqué y para qué debes sembrar?

Recuerda:
1. La Cosecha siempre comienza con una Semilla
2. Todo lo que inicies debe realizarse con responsabilidad. Si no hay responsabilidad no hay cosecha.
3. Recogemos lo que sembramos
4. Cuando inicies tu cosecha debes tener visión. No tener visión es como construir sin planos, tienes los materiales pero no sabes que hacer con ellos
5. Porque la visión es la orientación, la visión es ver las cosas antes de la acción
6. Si quieres ver cosas que nunca has visto, haz cosas que nunca has hecho

Enseñanza:
Debes fijarte qué, cuando, como, donde, porqué y para qué debes sembrar
Entonces:
ü Qué debes sembrar?
Debes sembrar lo que de fruto, lo que sea multiplicado, lo que sea de multiplicación y no de suma.
No puede haber siembra (que es la visión emprendedora) si no hay fruto (que es la semilla multiplicadora)
Debes sembrar semilla, debes sembrar la simiente, debes sembrar la palabra de Dios, debes sembrar la simiente de la fe que es Cristo
Entonces en que tierra iniciaste sembrando la semilla, con quien has compartido esa semilla?
Lucas 8:11 Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.
Ha llegado la hora de la siembra y la cosecha, ha llegado la hora en que tu ministerio muera al pasado, pero nace renovado, restaurado, cambiado, transformado, como el águila, ha llegado la hora de nacer, crecer, desarrollar, reproducir a plenitud todo lo que emprendas, porque Dios está dándote la semilla y esa primera semilla es la palabra de Dios. Crece espiritualmente y todas las cosas vendrán por añadidura.
Destruye la cizaña y aprópiate del trigo. Tú eres trigo

ü Cuando debes sembrar?
Cuando conozcas el camino y ese camino tu y yo lo conocemos.
Juan 14:5,6 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues podemos saber el camino?. (6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
No te equivocarás donde tires la semilla, porque tú y yo conocemos ya el camino que es Jesús.
A todo camino donde tu tires la semilla abre tu boca y di siempre en el nombre de Jesús que esta semilla crecerá y se multiplicará.
Salmo 25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
Debes sembrar conociendo las sendas y los caminos de Dios que son misericordia y verdad. Y Dios mostrará esas sendas y caminos y tendrá comunión contigo porque tu tienes temor de El.

ü Como debes sembrar?
Yendo a tu vecindario, colonia, trabajo, amigos pero principalmente comienza por tu casa sembrando la semilla del evangelio, porque el evangelio es buena nueva, buena semilla, es la palabra, es la promesa revelada por el Espíritu Santo.
Siembra con esperanza, con amor y con la certeza de lo que aun no ves pero que será hecho realidad, siembra con fe
Mateo 13:1Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó,a [a a 13.2: Lc. 5.1–3.] y toda la gente estaba en la playa
Con la confianza que aún dejando tu casa puedas estar tranquilo, cuando no hayan situaciones que te aten a tu casa, cuando estés tranquilo porque aún estando sentado la gente te escuchará. Cuando tengas a alguien quien te escuche y comparta contigo tu pensamiento, tu idea, tu visión, tu sentimiento, tu trabajo, tu proyecto, pero sobre todo no te olvides que tienes un ministerio y que tu reproducción y crecimiento será cuando siembres la semilla que es la palabra de Dios; entonces vamos y hagamos discípulos en todos los confines de la tierra

ü Donde debes sembrar?
Mateo 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino;. 5Parte cayó en pedregales, . 7Y parte cayó entre espinos; 8Pero parte cayó en buena tierra
Debes sembrar, debes llevar la semilla, debes llevar la palabra de Dios a todas partes, porque siempre habrá una semilla que caerá en buena tierra, la buena tierra está en donde vea, oye y entienden los ojos, los oídos y el entender de tu espíritu.
Esa semilla crecerá y no te preocupes como tenga que hacerlo, porque el Espíritu Santo se encargará de esto.

ü Porqué debes sembrar?
Porqué la cosecha siempre comienza con una semilla
Sino siembras no hay cosecha, sino siembras no hay crecimiento, sin siembra no hay desarrollo, es mas sin siembra no creces, sin siembra no te fortaleces, sin siembra no te llenas del saber y la gracia de Dios, El crecimiento es el aumento, en la medida que creces, en esa medida te desarrollas.
Lucas 2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

ü Para qué debes sembrar?
Esperando que lo que siembres sea multiplicado:
Mateo 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno
Para que una vez hayas sembrado y esa siembra crecido, llegue el tiempo de la multiplicación
Genesis 35:11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos
Hebreos 6:14,15 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.b [b b 6.14: Gn. 22.16–17.] 15Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa

Reflexión
1. Cuando recibiste tu primera cosecha? Hace 10, 5, 3, hace un año o no has recibido nada. Que esperas para recibirla, las puertas se abren en este día para que sin tocar esa puerta puedas entrar a recibir la semilla y comenzar tu primera cosecha.
2. Te quedarás con las ganas de sembrar o quieres ser participe del movimiento evangelístico que Dios está poniendo en la iglesia, pues si es así acércate al pastor o ministerios encargados para que te enteres de los proyectos evangelisticos que se tienen en la iglesia.

La humanidad se rige en la ley de la siembra y la cosecha.
Si no levantas la cosecha el día que llega la pierdes
Para recibir las bendiciones que el Señor desea darte debes labrar tu propia tierra, sembrar tu propia semilla, y saber levantar tu propia cosecha cuando el tiempo haya llegado
Debes hacer algo hoy para poder recibir las cosas que Dios tiene y quiere darte después

Si ya probaste todo lo que puedes ver y no funciona, prueba con lo que no ves, a Dios no lo puedes ver pero funciona

Cada día que dejamos pasar…. es un día que dejamos de aprovechar

Isaías 55:
10Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,c [c c 55.10: 2 Co. 9.10.] 11así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
12Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. 13En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.

Siembra una disposición y cosecharas un sentimiento, siembra un sentimiento y cosecharas un pensamiento, siembra un pensamiento y cosecharás una acción, siembra una acción, y cosecharás un hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino

Pero también
Siembra una ofrenda y recibirás agrado; siembra el diezmo y recibirás bendición hasta que sobreabunde; siembra obediencia, fe y acción y recibirás expansión; siembra la semilla de la palabra de Dios y recibirás sabiduría. PORQUE EL FRUTO DEL JUSTO ES ARBOL DE VIDA Y EL QUE GANA ALMAS ES SABIO

La tierra de las promesas es para aquellos que creen, el que tenga oidos para oir que oiga lo que Dios ha dicho.




19 de agosto de 2004
Iglesia Familiar de Adoración Elohim – El Salvador
Elmer Antonio Castellanos

 

Mujer, doblemente dichosa

Written by ministrosMUJERjul 11, 2012


Juan 16:21 en la Biblia al Día dice: Será algo así como el gozo de la mujer cuando le nace un hijo; la angustia cede ante el sublime gozo de haber dado a luz un nuevo ser.

Las cosas buenas de nuestra existencia son como el proceso de tener un hijo. La concepción es placentera pero dar a luz es doloroso. Cuando Dios te llama a su servicio estás gozoso pero sufres el día que te enfrentas al Ministerio. El día que te inscribes en la universidad es placentero, pero cuando te enfrentas a los exámenes parece que tuvieras dolores de parto.

Con mi esposa tomamos todos lo cursos sobre parto sin dolor pero fue inútil, ya que el sufrimiento es inevitable. Yo convine entrar al momento del nacimiento pero en el momento de la verdad, el médico no me lo permitió porque sabía que no iba a tolerarlo. Dios en Su sabiduría tiene muy claro que sólo una madre es capaz de soportar el dolor y la angustia con el corazón agradecido.

Madre, nunca dejes que el dolor nuble tu amor. La sociedad moderna a veces te presiona y te sientes mal porque decidiste criar y levantar a tus hijos sacrificando incluso tu superación personal. Muchas veces te critican hasta tus propios hijos porque dedicas tu tiempo y esfuerzo a ellos y no a desarrollarte como profesional. El diablo ofrece muchas cosas a la mujer a cambio de sus hijos y estamos destruyendo a la sociedad. Si tienes que trabajar y además criarlos pide fuerza extra al Señor pero no anules lo importante. Aunque estés desvelada o cansada, hay que seguir educando y formando. No hay mejor satisfacción en la vida que ver a tus hijos exitosos y felices.

Lucas 2:19 comparte: Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Hay muchos dolores sentimentales y físicos cuando decides ser madre. María supo llevar la carga de ser la madre de aquel que se sacrificaría por nuestra salvación porque guardaba y meditaba en su corazón la palabra que Dios le había dado. Dios te da palabra para tus hijos, guárdala. Si ves que se desvían, vuelve a proclamarla, ve a su habitación, pon las manos sobre ellos y ora, de esta forma no habrá demonios ni tinieblas que arrebaten a tus hijos de las manos de Dios. Confía y cree en Él.

Palabras de bienaventuranza

En Lucas 1:26-29 leemos: Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

María se impresionó con las palabras del ángel. No le impactaron las alas, ni el traje o el resplandor que seguro lo rodeaba. A los hombres, seguro nos hubieran impactado otras cosas pero nunca sus palabras. Muchas veces menospreciamos el valor de lo que nuestra boca enuncia pero es un gran error porque las palabras son poderosas y especialmente en el ánimo femenino. Cuida mucho lo que le dices a las mujeres de tu vida. Ellas merecen ser bienaventuradas con tu voz. Que escuchen “salve oh favorecida” no “vieja sírveme la cena”. Mejor sería que tu esposa pensara que estás imitando al arcángel Gabriel y se maraville de la hermosa salutación con que la halagas. Dile cosas bonitas a tu esposa, ella las merece, es la madre de tus hijos, la mujer que te acompaña y aguanta. No lo olvides, el cariño expresado con palabras es bien recibido por las mujeres.

Bendice el fruto de tu vientre

Lucas 1:46-49 nos relata: Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre.

Todas las madres son benditas, pero María lo era aún más por llevar al Hijo de Dios en su vientre. Ese gran honor fue también una prueba de fe, tanto para ella como para su esposo José. Imagina a un novio que aceptara a su futura esposa ya embarazada. Claro que no era algo común y de haber sido rechazada ella corría el riesgo de morir apedreada. Cierta vez los fariseos dijeron a Jesús: “no somos hijos de fornicación” dando a entender que no creían que había sido engendrado por el Espíritu Santo, sino en pecado. Pero en otro momento alguien también le expresó: “bienaventurados los pechos que te dieron de mamar”. Igual sucede contigo, mientras unos te maldicen porque no comprende, otros bendicen. Sin embargo, María se anticipó a todo esto porque al escuchar al ángel estuvo segura de que Dios estaría siempre con ella.

Bienaventurado significa “doblemente dichoso”. Así fue María y también todas las madres que deben bendecir el fruto de su vientre sin importar las circunstancias de su concepción. Si eres una madre soltera o divorciada y no solamente el parto sino la situación de engaño que sufriste al quedar embarazada fue dolorosa, levanta y honra a tus hijos porque la recompensa a tu amor y dedicación será mayor que cualquier sufrimiento. Dios siempre estará contigo, no lo dudes, eres doblemente dichosa. Con el fruto de tu vientre en brazos no es tiempo de lamentarse sino de amar, cuidar y apreciar a esa criatura que el Señor te ha dado para Su gloria. Yo soy hijo de una de esas madres abnegadas que luchan solas y Dios me levantó junto a ella. Por eso no puedo asumir una actitud de falsa religiosidad y condenar a nadie. Todos somos fruto de un vientre bendito y somos hijos de una madre que dijo sí a nuestra vida.

Así que honra a tu madre. Cuando empecé a trabajar, ahorré mis primeros tres salarios para comprarle un reloj de oro a mi madre. No me importó comer tortillas con salchicha durante tres meses con tal de alegrarla con un regalo digno de ella. Años después, ahorré para comprarle su carro nuevo de agencia. El vendedor lloró al verme hacerlo porque dijo que había visto a muchos hombres comprar carros para sus hijas, esposas y amantes, pero nunca a su madre. Lo que tengo viene de honrar y bendecir a mi mamá. Dios es justo y no se queda con nada. Siempre bendice aunque la gente luego difame porque ha visto la cosecha sin conocer el proceso de siembra.

Madre, si quieres ser doblemente dichosa debes pagar el precio. Soporta el dolor de la maternidad y crianza de tus hijos aunque a veces sientas que son mal agradecidos. La recompensa vendrá y ellos a final se acercarán a honrarte. No olvidemos nunca amar con palabras y obras a nuestras madres porque de esa forma agradas a tu Padre celestial.

Por Pastor Cash Luna

 

Eres Mujer, Madre y la Niña de Sus Ojos

Written by ministrosMUJERjun 14, 2012


Eclesiastés 3: 1-10 nos aclara que hay un tiempo para todo. Para nacer, para morir; para callar y hablar; incluso para amar y aborrecer porque hay un tiempo para la guerra y para la paz. Todos los tiempos que menciona la Palabra nos hablan particularmente. En especial, nos sentimos aludidas con lo relacionado a hablar y callar porque tenemos la debilidad de ser demasiado comunicativas. Pídele al Señor gracia para saber callar.

Entonces, cuando sufras, recuerda que el Señor te dará un tiempo para cambiar la tristeza en alegría porque nos guarda como la niña de Sus ojos (Salmo 17:8).Aprende a disfruta cada etapa de tu vida porque todo tiene su momento. Como soltera, casada, madre, hija y servidora superas etapas que te marcan, cuando debes aprender y también disfrutar.  Como esposa pasas del amor joven al amor real que prueban la solidez de tu relación.  Como madre vives confusión y angustia porque educar hijos no es fácil, sin embargo, ellos merecen tu tiempo y esfuerzo. Dedícate a tus hijos, no delegues el cuidado de su desarrollo a una empleada. Mi esposo me ha mostrado el papel tan importante que desempeño en nuestro hogar y esa es una de las muchas razones por la que lo amo. Acomoda las responsabilidades a tu maternidad. Puedes realizarte como profesional sin descuidar el privilegio de ser madre y cuidadora de la simiente.

Hay tiempos agradables y otros difíciles pero cada uno tiene su propósito y apoyo del Señor. Sin importar a qué te dediques, especialmente si eres madre de familia, pon tus ojos en Él y pídele fortaleza. No olvides que hay un tiempo de siembra y otro de cosecha. No verás el fruto de inmediato, para todo se requiere preparación y paciencia. Aun siendo cristiana comprometida debes enfrentara la frustración y desaliento, es natural porque somos humanas, pero la diferencia está en la fe que demuestras.

Ánimo y valor
El Señor Jesús es la fuente del ánimo que nos sostendrá en cualquier circunstancia que debamos afrontar como mujeres, esposas y madres junto a nuestros hijos. Él nos ha dado el ejemplo para no desmayar (hebreos 12:3). Para tu Padre no eres invisible, te ve y aprecia en todos los detalles. Su amor sobrenatural te dará fuerzas. Todas deseamos ver a nuestra familia bendecida y podemos lograrlo si se la entregamos al Señor. Puede que conozcas la Palabra pero eso no es suficiente, tienes que pedir sabiduría para actuar conforme a ella.

Buena cosecha
Rompe con el enojo, tristeza y depresión. Nuestro Padre desea renovarnos y debes ser tierra fértil para producir buen fruto. Hubo un tiempo cuando cometimos errores pero ahora es el momento de corregirlos. Si en algún momento te has sentido invisible a los ojos de otras personas o si te han utilizado y engañado, si te sientes frustrada por la crueldad del mundo que nos margina como mujeres, declárate liberada porque ahora Dios toca tu corazón y es bálsamo para tus heridas.

Pídele fuerza y honor que te permita ver el porvenir con optimismo. Siembra para recibir esa promesa, ten paciencia porque Él no te ignora y te dará ese gozo sobrenatural que anhelas. El Señor puede sanarte, ayudarte a perdonar y a tener el control de tu vida. Sujeta tu alma emotiva porque necesitas ser usada para glorificar Su nombre. Él no ignora tu sacrificio y trabajo, sabe que le has dado prioridad y que has hecho mucho por tu familia. Tampoco ignora el esfuerzo que haces por educar a tus hijos, tus desvelos y tristezas están en Su memoria. Aquello que has sembrado trascenderá en una cosecha que alcanzará a muchas generaciones. Recuerda todos segaremos lo que cosechamos (Gálatas 6:7).

El rechazo no viene de Dios, Él te ama. NO hay nada que puede esclavizarte, entiende que ser mujer y madre es maravilloso.  Tienes mucho para dar, no te quedes con nada, el mundo te espera y necesita que lo lleves a los pies del Señor. Recuerda que fue una mujer la primera que comunicó el Evangelio. María Magdalena olvidó todo el rechazo y humillación que sufrió cuando se encontró con Jesús y fue instrumento para las buenas noticias. Si te vieras con Sus ojos descubrirías lo hermosa que eres para Él, no te menosprecies más, descubre todo tu valor. Dile que estás a Su servicio, que crees Su promesa y le amarás por sobre todas las cosas. Entrégate en Sus manos, deja que te guarde como a la niña de Sus ojos, te haga libre para amar y bendecir a quienes te rodean, especialmente a tu familia que te ama.

Pastora Sonia Luna

 

Todo es de Dios nada es nuestro

                                                                                                                                                                                     MENSAJE : Pastor y maestro Rey Estrada. www.graciaypaz.com
Dice el Salmo 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan, porque El la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos”. Cuando la Biblia dice que “Dios es” se refiere a Su naturaleza, pero cuando dice que “De Dios es” se refiere a Su propiedad. Propiedad de Dios quiere decir que: “Todo es de Dios, nada es nuestro”. 


Un propietario es aquel que tiene derecho exclusivo sobre un bien. Adquirimos un bien por herencia, por compra, por canje o por donación. Dios no es propietario por ninguna de estas cosas, es propietario por creación. Propiedad de Dios quiere decir que: “Todo es de Dios, nada es nuestro”. ¿Qué trae el hombre cuando nace, y que se lleva cuando muere? ¡Nada!. Todo es de Dios. 




Hay 4 cosas en el Salmo 24 que son propiedad de Dios: La tierra, su plenitud, el mundo, y sus habitantes. Estas cuatro cosas son los bienes de Dios. En Malaquías 3:8 hay una pregunta que dice ¿Robará el hombre a Dios? Ningún hombre puede robarle a Dios lo que es suyo o le pertenece. 




Dios es el propietario del macrocosmos y del microcosmos. Por ejemplo: El macrocosmos de Dios es el universo y el microcosmos de Dios es el hombre. El universo y el hombre son propiedad de Dios por creación, por preservación, por disponibilidad, y por redención. 




Cuando Dios creó al hombre, le delegó la administración de su tierra, cuando le dijo en Génesis 1:28 “…llenad la tierra, sojuzgadla, y señoread en ella”. Observa que Dios aquí delegó sin renunciar a su exclusivo derecho de propiedad. ¿Qué somos nosotros? Somos los administradores de los bienes de Dios y no los propietarios. 




La palabra es del griego eikonomo que significa “mayordomo, administrador, economista y superintendente del cuidado de una casa o empresa”. Tú eres el mayordomo de Dios. Eres el economista de los bienes de Dios. ¿Qué se le exige a un administrador? Se le exige responsabilidad. La responsabilidad no admite excusas o pretextos. ¿Qué es una responsabilidad? Es una obligación, es un compromiso de fidelidad. 




La responsabilidad no viene sola, la acompaña la recompensa. La siembra no viene sola, la acompaña la cosecha. La recompensa es proporcional a la responsabilidad. ¿En qué campo de los bienes de Dios entra nuestra obligación, nuestra responsabilidad o compromiso de fidelidad? Entra en el campo de la Iglesia. La obligación con la Iglesia es un asunto de mentalidad y de actitud. ¿Cuál debe ser? Que todo es de Dios, y nada es nuestro.




Si partes de esta mentalidad y actitud, entonces, Dios te prosperará. Prosperidad es tener necesidades suplidas. El campo de administración y la primera obligación de mayordomía de un cristiano es la Iglesia. Mayordomía implica cuidar. ¿Cómo cuidas tú a la Iglesia? La cuidas por medio de tu sembrar, de tu ofrendar. 




¿Qué es una ofrenda? Es el fruto de tu trabajo. La ofrenda de Caín fue el fruto de su agricultura, y la ofrenda de Abel fue el fruto de su ganadería. Tú ofrenda a la Iglesia es el fruto de tu trabajo. Todo es de Dios, nada es nuestro.
Nuestra ofrenda es una obligación con la Iglesia. Nosotros somos los sustentadores de la Iglesia. El enemigo en tú corazón de la ofrenda es la avaricia, que es idolatría. La avaricia es la inclinación a guardar. La avaricia es el endiosamiento del dinero. Jesús dijo que hay que darle “A Dios lo que es de Dios”. El dinero de tu ofrenda es de Dios para la Iglesia. 




2 Corintios 8:1,2 dice “Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las Iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado, han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas”. Observa que la ofrenda es una riqueza de tú generosidad. Pablo dio testimonio de que los santos en la Iglesia de Macedonia daban con agrado. 




¿Cómo debes ofrendar? Debes hacerlo en una actitud de agradecimiento. ¿Qué ama Dios? Dios ama tú actitud, ama ofrendas dadas con agrado, con gusto. La Iglesia recoge tú agradecimiento. Pablo dijo de los Macedonios, “Doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas.” . Fíjate que los santos en Macedonia daban sus ofrendas con “agrado” y “más allá de sus fuerzas”. Este dar tiene que ver con la palabra “fidelidad”. Te pregunto: ¿Estas siendo fiel en la siembra? ¿Te has estado gastando lo que no es tuyo? ¿Das con agrado? ¿Das más allá de tus fuerzas económicas?.
 Bajo la ley, el que no daba sus diezmos, el cielo le cerraba sus ventanas, pero bajo la gracia, el que no ofrenda, la tierra le cierra las oportunidades de la prosperidad, ¿Por qué? Porque tu prosperidad viene como resultado de la siembra. 




Una cosa es dar conforme a mis fuerzas y otra es dar más allá de mis fuerzas. Una ofrenda conforme a tus fuerzas es escasa y una ofenda más allá de tus fuerzas es generosa. 2 Corintios 9:6 dice “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”. 




Cada vez que ofrendes, da más allá de tus fuerzas, sé generoso con la Iglesia que te alimenta en la palabra de gracia. Ofrenda como una obligación y no como una opción.
Dios ha prometido dar semilla al que siembra y enriquecer toda liberalidad. El que tiene liberalidad abastece, suple necesidades, no considera suyo lo que tiene, siembra más allá de sus fuerzas. Todo es de Dios, nada es nuestro. Gracia y Paz.