Estudios Biblicos : Nº 1 La venida del
Hijo del Hombre - Marcos 13:24-37
(Mr
13:24-37) "Pero en aquellos días, después de aquella
tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las
estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán
conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran
poder y gloria. Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de
los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las
hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que
suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo,
que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la
tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y de la hora
nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el
Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el
hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada
uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis
cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al
canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle
durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad."
La Segunda Venida de Cristo
En este pasaje estudiaremos el tema de la segunda
venida de Cristo, que sin lugar a dudas es uno de los más importantes de toda
la Biblia. Bien podríamos decir que fluye a través de toda la Escritura como un
gran río que va aumentando su caudal hasta llegar a su consumación en el libro
de Apocalipsis.
Pero a pesar de su importancia, tenemos que lamentar
que en muchas ocasiones se predique muy poco sobre él en las iglesias.
Seguramente aquí está la raíz de uno de los problemas más graves del pueblo de
Dios en nuestros días: se está perdiendo la visión de que el Señor Jesucristo
va a venir, y al mismo tiempo nos estamos volviendo mundanos en nuestra manera
de vivir. Rogamos a Dios que por medio de este estudio nos ayude a renovar
nuestra visión y podamos vivir dignamente del llamamiento que hemos recibido:
(Fil
3:20) "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo."
1. La importancia del tema
La segunda venida de Cristo es el punto culminante de
la esperanza cristiana.
(Tit
2:13) "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa
de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo."
Su importancia queda demostrada por la gran extensión
que la Biblia le dedica, ocupando uno de los lugares más prominentes en el
conjunto de la revelación:
- La
segunda venida de Cristo y el establecimiento de su reino es el tema más
importante de las profecías del Antiguo Testamento. El apóstol Pedro dice
que "los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros,
inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,
escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que
estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo,
y las glorias que vendrían tras ellos" (1 P 1:10-11). Estas "glorias que vendrían" después
de los sufrimientos de Cristo apuntan al establecimiento glorioso de su
reino en este mundo. El Antiguo Testamento se refiere a ese período como
"el día de Jehová" y en el Nuevo Testamento encontramos
alusiones explícitas a él como "el día de Cristo".
- En su
ministerio público, el Señor Jesucristo también habló ampliamente de su
segunda venida. Un ejemplo de ello lo tenemos en el sermón que estamos
estudiando ahora, pero también lo ilustró por medio de diferentes
parábolas: la parábola de las diez vírgenes (Mt 25:1-13); las diez minas (Lc 19:11-27); los labradores malvados (Lc 20:9-18). De hecho, la afirmación de que un día volvería
era una parte esencial de su programa mesiánico, por eso no dudó en
explicarlo ante el sanedrín cuando era juzgado: "Desde ahora veréis
al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en
las nubes del cielo" (Mt 26:64).
- Hay un
numero considerable de referencias a la venida del Señor en las epístolas,
casi todas ellas subrayando el efecto moral que ha de tener en la vida del
creyente: "Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a
sí mismo, así como él es puro" (1 Jn 3:3).
- Y, por
supuesto, es el tema central del libro de Apocalipsis.
2. El propósito de la segunda venida
- Primeramente
hemos de tener claro que el propósito fundamental de su segunda venida no
será para llevarnos al cielo, sino para que Cristo sea vindicado en el
mundo que le crucificó. No podemos olvidar que la última visión que los
hombres tuvieron del Hijo de Dios fue cuando estaba colgado en una cruz.
¿Puede Dios dejar así las cosas? ¿No sería como decirle al diablo, el
príncipe de este mundo, que él ha ganado? Pero su segunda venida
demostrará el triunfo y la autoridad de Cristo en este mundo y servirá para
exhibir toda su gloria y majestad divinas.
- Al
mismo tiempo, su venida será el clímax de todo el programa de Dios para la
redención del hombre que comenzó cuando Adán pecó. Su consumación tendrá
lugar con el establecimiento de su reino en este mundo y la restauración
de todas las cosas: "... él envíe a Jesucristo, que os fue antes
anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los
tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca
de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo" (Hch 3:20-21).
- Dará
lugar al cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento que
tienen que ver con el establecimiento del reino davídico. Esto será
posible porque en la segunda venida de Cristo, Israel se convertirá y será
librado de la aflicción y restaurado a su relación con Dios: "Y luego
todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador,
que apartará de Jacob la impiedad" (Ro 11:26); "Y derramaré sobre la casa de David, y
sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y
mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo
unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el
primogénito" (Zac 12:10).
- Otro
propósito para el regreso de Cristo tiene que ver con el juicio de este
mundo: "Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con
justicia, y a los pueblos con su verdad" (Sal 96:13). El mundo que ahora vive en incredulidad como si
Dios no existiera, caerá bajo el justo juicio de Dios. El triunfo del
pecado en nuestro mundo es temporal y la justicia de Dios vencerá
finalmente. Con su venida la justicia de Dios será vindicada.
3. Una actitud correcta ante los eventos del porvenir
La segunda venida será un evento glorioso que llevará
aparejados otros hechos trascendentes con los cuales se cerrará la historia de
la salvación para dar principio a una nueva creación eterna. Muchos estudiosos
de la profecía han tratado de presentar un orden cronológico de todos ellos
llegando en muchas ocasiones a conclusiones muy diferentes. Este hecho debe
salvarnos de un excesivo dogmatismo y de tratar como hereje a todo aquel que no
entienda el desarrollo de los acontecimientos proféticos de la misma manera que
nosotros.
Las dificultades para establecer un orden cronológico
preciso se deben principalmente a que la Biblia no trata el tema de esa manera.
Las referencias a los acontecimientos futuros están esparcidas por todas las
Escrituras como si se trataran de piezas de un gran puzzle. Porque en realidad,
Dios nunca ha tenido el propósito de satisfacer nuestra curiosidad
proporcionándonos un orden riguroso y detallado, sino que lo que desea sobre
todo es estimularnos a una vida espiritual más cercana a sus propósitos.
Por supuesto, esto no quiere decir que Dios no tenga
un programa bien perfilado de lo que va a hacer, y que esté improvisando sobre
la marcha.
4. La segunda venida y el rapto de la iglesia
Dentro de los acontecimientos anunciados por la
Palabra y que todavía no se han cumplido, está el rapto o arrebatamiento de la
iglesia. El momento en que éste tendrá lugar y su relación con la segunda
venida de Cristo es uno de los temas que ha dividido frecuentemente al pueblo
de Dios.
Este rapto de la iglesia significa su traslado al
cielo sin tener que experimentar la muerte física. En esa misma ocasión serán
resucitados los muertos en Cristo. Encontramos una explicación de esto en los
siguientes pasajes:
(1
Ts 4:16-17) "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz
de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en
Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos
quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al
Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."
(1
Co 15:51-52) "He aquí, os digo un misterio: No todos
dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y
cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los
muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados."
Parece que hay cierta diferencia entre el
arrebatamiento y la segunda venida, puesto que en el primer caso el Señor
recibirá a sus santos en las nubes, mientras que en el segundo, él asentará su
pie sobre el Monte de los Olivos y destruirá a los ejércitos que tratarán de
conquistar a Jerusalén (Zac
14:1-4).
Ahora bien, ¿en qué momento tendrá lugar el rapto de
la iglesia? Algunos hablan de coincidencia entre los dos acontecimientos, de
tal manera que en su venida el Señor recibirá a sus santos en las nubes y de
allí bajará al Monte de los Olivos. Otros en cambio interpretan que puede venir
al comienzo de la gran tribulación o incluso antes. Lo cierto es que no tenemos
información precisa para llegar a una conclusión.
5. La segunda venida y el milenio
Una descripción del "milenio" la encontramos
en el libro de Apocalipsis:
(Ap
20:1-6) "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la
llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la
serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo
arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase
más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe
ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los
que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa
del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a
la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus
manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no
volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la
segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios
y de Cristo, y reinarán con él mil años."
En cuanto a la relación que habrá entre la segunda venida
de Cristo y el milenio hay también posturas bien diferenciadas. A continuación
las exponemos brevemente.
- Algunos
niegan que habrá un milenio literal (amilenialismo), y piensan que debemos
interpretar estas escrituras de forma simbólica. Para ellos, el
cumplimiento del milenio comenzó con la Iglesia, por consiguiente, ya
estamos viviendo en el milenio. Así mismo creen que Satanás está
actualmente atado, algo que no parece coincidir con la realidad que este
mundo ha atravesado desde la partida de Cristo. Esta postura fue
popularizada por Agustín de Hipona y asumida por la Iglesia Católica. No
hemos de olvidar que a lo largo de la Edad Media el catolicismo se había
encaramado a las más altas cimas del poder humano y que a ellos estaban
sometidos reyes y emperadores, y su autoridad era suprema en prácticamente
todos los aspectos de la vida. En esas circunstancias ellos creyeron que
la iglesia estaba viviendo la paz y la gloria del milenio. Sin embargo, la
historia ha sacado a la luz el oscurantismo, falta de justicia y la
violencia que se vivió en aquellos siglos, algo completamente diferente a
lo que describe la Biblia en cuanto al milenio.
- Otros
interpretan que el reino de Dios está siendo ahora extendido en el mundo
por la predicación del Evangelio y la obra salvífica del Espíritu Santo en
los corazones de individuos y que el mundo será finalmente cristianizado,
y que el regreso de Cristo ocurrirá al final de un largo período de
justicia y paz que denominamos "milenio" (postmilenialismo). Ellos
suponen que la mayor parte del mundo responderá positivamente al
evangelio, algo que no ha sido nunca así, ni en la época de Jesús y los
apóstoles, ni tampoco en el mundo actual. Además, el incremento de la
injusticia, la inmoralidad y la violencia creciente no hace creíble que
este mundo esté en camino en convertirse en el reino de Cristo. Más bien
todo parece indicar que se ha convertido en un feudo bien consolidado de
Satanás, a juzgar por su influencia subversiva a través del ateísmo, el
totalitarismo, el materialismo, el relativismo moral y la permisividad
social. Por otro lado, y más importante todavía, esta perspectiva no está
en consonancia con el cuadro que presentó el Señor Jesucristo en su
discurso profético, en el que anunció que todo este período hasta su
segunda venida estaría caracterizado por falsos cristos, guerras, hambres,
terremotos, persecuciones y una gran tribulación (Mr 13:1-23), y por un grave decaimiento espiritual incluso
de los creyentes (Mt 24:12).
- Una
tercera postura es la que entiende que el milenio será establecido por
Cristo en su segunda venida (premilenialismo). Con su presencia Cristo
cumplirá todas las promesas pendientes tocante al reino terrenal de Israel
que los profetas habían anunciado en innumerables ocasiones a lo largo de
todo el Antiguo Testamento. Nosotros creemos que efectivamente el reino de
Dios no será establecido por la labor de la iglesia sino por la presencia
de Cristo en su segunda venida.
"Después de aquella tribulación"
1. ¿A qué "tribulación" se refiere?
- En
nuestro estudio anterior consideramos las advertencias de Jesús en cuanto
a las persecuciones que los creyentes tendrían que pasar durante todo el
período de tiempo antes de su segunda venida, y por supuesto, que serían
"tribulaciones" que traerían experiencias de aflicción y angustia.
- También
podría referirse al sufrimiento que vino sobre Jerusalén cuando fue
sitiada y destruida en el año 70 d.C. por orden del general Tito.
- Pero en
contraste con estas pruebas y sufrimientos que han afligido a la raza
desde que Cristo se fue, las Escrituras hablan de un tiempo específico de
tribulación sin precedentes que tendrá lugar al final de este tiempo y que
desembocará en la segunda venida de Cristo.
2. La gran tribulación anunciada por Jeremías
Esta gran tribulación final será el cumplimiento pleno
de aquella que vino sobre Jerusalén cuando fue destruida en el año 70 d.C. Se
trata de lo que el profeta Jeremías describió como el "tiempo de angustia
para Jacob" (Jer
30:7). Esto nos indica que la gran tribulación de los últimos días tendrá como
centro a la nación de Israel. Jeremías nos da algunas indicaciones sobre lo que
ocurrirá en esos días:
- Antes
de este tiempo de tribulación los hijos de Israel regresarán a su tierra:
"Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a
los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a
la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán" (Jer 30:3).
- Después
de su regreso vendrá sobre ellos la gran tribulación: "Porque así ha
dicho Jehová: hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid
ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía
las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto
pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no
hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será
librado" (Jer 30:5-7).
- Pero
aunque tenga que pasar por un tiempo de gran tribulación Dios le promete
que sería librado de ella y que nunca más serviría a los gentiles, sino a
Jehová su Dios y a David: "En aquel día, dice Jehová de los
ejércitos, yo quebraré su yugo de su cuello, y romperé tus coyundas, y
extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a
Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré. Tú, pues,
siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, Israel; porque
he aquí que yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la
tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no
habrá quien le espante" (Jer 30:8-10).
3. El gobierno del anticristo anunciado por Daniel
Según Daniel el tiempo del fin será caracterizado por
una religión atea encabezada por un gobernante mundial absoluto que rechazará a
todos los dioses anteriores y exigirá para él mismo la honra divina.
(Dn
11:36-39) "Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá,
y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará
maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado
se cumplirá. Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres,
ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá. Mas honrará en
su lugar al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo
honrará con oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio. Con
un dios ajeno se hará de las fortalezas mas inexpugnables, y colmará de honores
a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra."
Y será "después de aquella tribulación"
cuando se producirá la segunda venida del Señor. Como podemos apreciar, el
mundo no será en ese momento un lugar conquistado por el evangelio y conducido
por la obediencia a Cristo. Más bien se describe como un mundo en un horroroso
clímax de maldad y rebelión contra Dios, encabezado por un gobernante ateo,
blasfemo y perseguidor en constante guerra contra los escogidos de Dios.
Pero con su venida, Cristo vencerá al anticristo y
establecerá su reino de paz y justicia.
"El sol, la luna, las estrellas, las potencias de
los cielos"
En el momento de la segunda venida de Cristo tendrá
lugar una gran convulsión del universo y "el sol se oscurecerá, y la luna
no dará su resplandor", de tal manera que la oscuridad será absoluta. En
medio de esto, el Señor resplandecerá con toda su gloria.
Los profetas del Antiguo Testamento también habían
anunciado que el día del Señor sería precedido por estas señales:
(Is
13:10-11) "Por lo cual las estrellas de los cielos y sus
luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su
resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su
iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez
de los fuertes."
(Jl
2:10-11) "Delante de él temblará la tierra, se
estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán
su resplandor. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande
es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de
Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?"
(Jl
3:15-17) "El sol y la luna se oscurecerán, y las
estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz
desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la
esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. Y conoceréis que
yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén
será santa, y extraños no pasarán más por ella."
(Am
8:9) (Am
9:11) "? Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se
ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro? En
aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David..."
"Verán al Hijo del Hombre viniendo con gran poder
y gloria"
1. "El Hijo del Hombre"
El Señor empleó en muchas ocasiones el título
"Hijo de Hombre" para referirse a sí mismo. Este era un título
mesiánico que encontramos por primera vez en el profeta Daniel y que sirve para
describir al Mesías en forma humana, tal como ascendió a la gloria (Hch
1:11). De ese modo vendrá a establecer su reino:
(Dn
7:13-14) "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí
con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre que vino hasta el
Anciano de Dios, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio,
gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su
dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será
destruido."
2. Su venida será personal
Notemos que otra de las características de la segunda
venida es que será Cristo mismo quien vendrá. No enviará un ángel o un
arcángel, tampoco será un espíritu, ni siquiera el Espíritu Santo, que ya vino
en el día de Pentecostés. Tampoco será una influencia sobrenatural por la cual
será transformado el mundo, o la venida "espiritual" de Cristo, como
algunos han sugerido. Será el Señor Jesucristo en persona, en su cuerpo de
resurrección glorificado, el que aparecerá en la plenitud de su majestad. Esto
fue lo que los ángeles anunciaron a los discípulos en el momento de la
ascensión del Señor:
(Hch
1:11) "Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo
Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto
ir al cielo."
3. Su venida será visible
El Señor afirmó que "verán al Hijo del
Hombre" (Mr
13:26) (Mt
24:30). Y el libro de Apocalipsis dice: "He aquí que
viene con las nubes, y todo ojo le verá" (Ap
1:7).
Todo esto contrasta con lo que dicen los
"Testigos de Jehová" cuando afirman que Cristo vino a la tierra
espiritualmente el 1 de octubre de 1914 para combatir a Satanás y establecer un
reino teocrático milenario.
4. Su segunda venida no será como la primera
Cuando comparamos las dos venidas de Cristo
encontramos grandes diferencias:
- La
primera vez vino en debilidad, como un niño indefenso, nacido en una
familia pobre, sin honores y apenas conocido. Su carácter se distinguió
por ser "manso y humilde", y vino a sufrir y cargar con la
culpabilidad de nuestros pecados.
- Pero en
su segunda venida vendrá revestido de dignidad real, rodeado de los
ejércitos celestiales para ser reconocido y obedecido por todas las
naciones de la tierra. Entonces manifestará su poder y gran gloria
juzgando a sus enemigos que serán puestos por estrado de sus pies.
La razón para estas diferencias se encuentra en el
hecho de que en su primer advenimiento vino para redimirnos del pecado y por lo
tanto se presentó como un "Cordero", pero en su segunda venida
aparecerá "sin relación con el pecado" (He
9:28) para consumar la salvación de su pueblo.
"Enviará sus ángeles, y juntará a sus
escogidos"
¿A quiénes se refiere por "sus escogidos" y
dónde los "juntará"?
- Seguramente
no debamos identificar este recogimiento de los escogidos con el "arrebatamiento"
de la Iglesia para ser llevada al cielo.
- Probablemente
sea mejor ver aquí el cumplimiento de las muchas profecías del Antiguo
Testamento que prometen una gran "reunión" de la nación de
Israel dispersada por todo el mundo que serán congregados para entrar en
posesión del Reino.
"De la higuera aprended la parábola"
La interpretación primaria de la parábola de la
higuera es que las señales predichas por el Señor serán el preludio de la
consumación del siglo, de la forma en que los tiernos brotes de la higuera en
cierne anuncian la proximidad del verano.
Pero no debemos olvidar que en las enseñanzas del
Señor, la higuera servía como un símbolo de la nación de Israel (Mr
11:12-26). En este sentido, la renovación de la vida nacional
de Israel que estamos viendo en nuestros días, deberían servir de advertencia
para nosotros de que el tiempo del fin se está acercando.
"No pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca"
¿A qué "generación" se refiere Jesús?
- Algunos
interpretan que estas palabras de Jesús no se refieren a la Segunda
Venida, sino a la profecía que acababa de hacer acerca de la caída de
Jerusalén y la destrucción del templo, por lo tanto, la generación de la
que hablaba sería la que vivía en aquellos días.
- Otros
asocian la palabra "generación" con la "raza" judía
(algo que el griego parece permitir). Por lo tanto, lo que el Señor
estaría diciendo es que la nación de Israel sería conservada hasta su
segunda venida. Y a pesar de las violentas persecuciones que ha sufrido, y
de que han estado dispersados durante siglos, es un hecho que sigue
existiendo sin haberse mezclado con otras razas como han hecho muchos
otros pueblos.
- Por
último, algunos sugieren que debemos interpretar "generación"
como un período de tiempo determinado por ciertas características comunes
y no por un espacio de tiempo concreto. En este sentido podemos pensar en
la generación del diluvio a la que Dios tuvo que destruir, o la generación
de israelitas en el desierto que fueron condenados a no entrar en la
tierra prometida por su apostasía. En este sentido, el Señor se refirió a
los judíos de su tiempo como "esta generación mala" (Lc 11:29), y quizá ahora estaba queriendo decir que la
nación de Israel seguiría manifestando el mismo rechazo hacia Cristo hasta
su segunda venida, siendo la misma "generación mala" que los
judíos del tiempo de Jesús.
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras
no pasarán"
El milagro histórico de la supervivencia de Israel que
hemos considerado en el versículo anterior, es un ejemplo del principio
fundamental y consolador que encontramos aquí.
Aparentemente "las palabras" no son nada en
comparación con el enorme poder del universo material, pero lo cierto es que al
tratarse de "palabras divinas" hacen que sean más reales y duraderas
que el mismo cosmos.
Jesús lo sabía bien, y siempre resaltó la importancia
y el valor transcendente de la Palabra de Dios. Una prueba más de ello la encontramos
en el hecho de que a lo largo de su sermón profético utilizó en repetidas
ocasiones diferentes palabras proféticas ya existentes en el Antiguo
Testamento.
"De aquel día y de la hora nadie sabe"
1. La venida de Cristo será inesperada
A lo largo de su discurso profético el Señor indicó
que su segunda venida sería precedida por diferentes señales: la aparición de
falsos cristos, guerras, hambres, terremotos, persecución, la predicación
universal del evangelio y una gran tribulación. Nosotros haremos bien en estar
atentos a estos indicadores, pero ninguno de ellos nos permite fijar con
exactitud la fecha en que su venida tendrá lugar. Las palabras de Jesús no
podían ser más claras: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los
ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre" (Mr
13:32). El apóstol Pablo lo ilustra diciendo que vendrá
"así como ladrón en la noche" (1
Ts 5:2). Esto explica las exhortaciones del Señor a la
vigilancia, a la perseverancia y a la fidelidad en el servicio que veremos en
los próximos versículos.
En este punto tenemos que lamentarnos de la cantidad
de líderes fanáticos de diversas sectas, que haciendo caso omiso a las palabras
del Maestro, han afirmado con confianza conocer la fecha exacta de la segunda
venida. El tiempo ha demostrado invariablemente que estaban equivocados. Jesús
nos advierte contra este tipo de personas. Y por supuesto, las malas
interpretaciones de estos falsos profetas no anula ni disminuye la validad de
las promesas de Cristo.
2. "Nadie sabe, ni el Hijo"
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